Cuando me secuestraron, los secuestradores mandaron a mi padre un trozo de mi dedo. Mi padre dijo que quería mas pruebas.

Una vez me encontré a las autoridades sanitarias. Me ofrecieron un cigarrillo.

El último deseo de mi padre moribundo fue que me sentara en su regazo. Estaba en la silla eléctrica.

Un día me llamó una chica a casa diciéndome: "ven a casa, no hay nadie". Cuando llegué a su casa no había nadie.

A mi mujer le gusta hablar conmigo después del sexo. El otro día me llamó a casa desde un hotel.

Una vez ingerí un frasco entero de tranquilizantes. El doctor me dijo: "tómese una copa y acuéstese un poco".

Mi psiquiatra me dijo que me estaba volviendo loco. Yo le dije que quería una segunda opinión. "De acuerdo, también es usted feo".

Una vez me iba a suicidar tirándome desde un décimo piso. Mandaron un cura para ayudarme. Sus palabras de ánimo fueron: "preparados, listos....".